||Never look back|
¿Cómo estas? ¿Dormiste bien?
¿Sientes frío?
Algunas de las preguntas que te hago al
despertar. Preguntas que digo en mi mente y acto seguido me río,
porque sé que no puedes escucharme. Lo gracioso es que desde hace
más de una semana, cada mañana hago lo mismo, como si hubiese una
pequeña conexión que ni tú ni yo logramos ver, pero aún así la
siento. ¿Tú la sientes, mi Flor?
Ayer cuando escribiste “Tu ya no me
quieres”, a pesar de que fuese una broma -como yo lo tomé-, me
puse a pensar ... ¿será eso posible? ¿Podrá pasar que en algún
momento deje de quererte?
Y comencé a reír como un loco, porque
así me tienes; loco. Algo dentro de mí me dijo que ya no hay marcha
atrás, que de ahora en adelante tan solo puedo avanzar porque es
imposible desvanecer este cariño que he creado hacia ti. ¿Sabes qué
fue lo que me dijo eso? Mi razón. Lo sé, es raro que un loco haga
uso de razón, pero lo que pasa es que yo soy un loco diferente;
estoy loco del corazón, y esa pequeña vocecita dentro de mí me lo
recuerda día tras día, minuto tras minuto, que ese loco corazón
está bajo tu poder, y estas haciendo con él lo que quieres. ¿No
piensas dejarlo en paz? Si piensas hacerlo, por favor ... no lo
hagas. Quiero que sigas quitando mi cordura hasta hacer que mi razón
también desaparezca. Quiero perder la noción del tiempo y quedarme
contigo para siempre, aunque “siempre” no sea más que la nada
misma.
Si por algún extraño motivo, fuera
posible retroceder y pudiera elegir que no aparecieras en mi camino,
créeme que no lo haría. Me acostumbré a nunca mirar atrás y
aceptar lo que tengo. Aunque cuando se trata de ti no es solo
aceptar; Lo acepto, y me alegro de que hayas aparecido frente a mi,
cambiando todo dentro y fuera de mi ser. Eres especial, mi ángel.
Si los locos son felices ... yo soy mil
veces más feliz que cualquiera, eso te lo aseguro.
Me encantan los días lluviosos, y aún
más los días que simplemente está nublado. Ese ambiente que las
nubes crean, un tono gris, a veces sepia, es lo mejor.
¿Te cuento algo curioso? Siento un
extraño amor por las tormentas en todos sus tamaños y formas de
manifestarse, pero eso no es lo raro; lo que sí, es que les tengo
fobia. Si por mí fuera, estaría debajo de una tormenta, afuera,
mirándola como un tonto. Pero algo me hace reaccionar de manera
distinta, con un “pequeño” ataque de pánico. Es vergonzoso
cuando pasa frente a alguien ... aún más en medio de mucha gente.
¿Tú sí serías capaz de abrazarme en lugar de mirarme raro?

No hay comentarios:
Publicar un comentario